La plastinación no constituye un único procedimiento de conservación, sino una familia de técnicas basadas en un principio común: la sustitución del agua y de parte de los lípidos presentes en los tejidos biológicos por un polímero curable. Una vez que este polímero ha penetrado en los tejidos y se ha endurecido, los especímenes anatómicos resultantes son secos, inodoros, duraderos y adecuados para su manipulación a largo plazo, así como para su utilización en docencia, investigación o en exposiciones científicas [1,2].
Desde que Gunther von Hagens introdujera la plastinación a finales de la década de 1970, se han desarrollado diferentes protocolos y polímeros. Sin embargo, tres técnicas han adquirido especial relevancia: la plastinación con silicona, con resinas epoxi y con poliéster. Cada una de ellas proporciona especímenes con propiedades físicas y ópticas diferentes y, en consecuencia, resulta especialmente adecuada para determinadas aplicaciones anatómicas.
Principios generales de la plastinación
Independientemente del polímero utilizado, la plastinación convencional comprende una serie de etapas fundamentales. En primer lugar, el espécimen se prepara y, en la mayoría de los casos, se fija con el objetivo de preservar sus estructuras anatómicas. Posteriormente, el tejido se deshidrata, habitualmente mediante acetona, eliminando el agua que contiene y parte de sus lípidos. La etapa central del proceso es la impregnación forzada. Mediante la aplicación de vacío, la acetona presente en el espécimen se evapora progresivamente y es sustituida por un polímero líquido. Finalmente, el espécimen impregnado se somete a un proceso de curado o endurecimiento, mediante el cual el polímero se transforma en un material estable que queda incorporado de forma permanente en los tejidos [1]. La elección del polímero resulta determinante, ya que condiciona muchas de las características finales del espécimen plastinado, entre ellas su flexibilidad, transparencia, resistencia mecánica y su idoneidad para la obtención de preparaciones tridimensionales o cortes anatómicos.
Plastinación con silicona: conservación de la anatomía en tres dimensiones
La plastinación con silicona es la técnica de plastinación más ampliamente utilizada y resulta especialmente adecuada para la conservación de órganos completos, partes corporales, regiones anatómicas disecadas y otros especímenes tridimensionales [1–3]. Tras la impregnación forzada con silicona, el espécimen se posiciona adecuadamente y se procede al curado del polímero. Las preparaciones resultantes son generalmente opacas o ligeramente translúcidas y conservan un aspecto relativamente natural. Dependiendo del protocolo empleado y de las características de los tejidos, también pueden mantener cierto grado de flexibilidad.
Una de las principales ventajas de la plastinación con silicona es que permite conservar las relaciones tridimensionales entre las estructuras anatómicas y, al mismo tiempo, obtener especímenes que pueden manipularse repetidamente sin necesidad de mantenerlos sumergidos en líquidos conservantes. Esto hace que los especímenes plastinados con silicona sean especialmente útiles para la enseñanza de la anatomía macroscópica, en la que los estudiantes deben identificar estructuras, seguir el trayecto de vasos y nervios, comprender las relaciones anatómicas y examinar un espécimen desde diferentes perspectivas. Por este motivo, la plastinación con silicona resulta especialmente valiosa para la conservación a largo plazo de especímenes cuidadosamente disecados. Una preparación anatómica compleja, que puede requerir muchas horas de disección, puede mantenerse disponible para sucesivas generaciones de estudiantes y utilizarse en clases prácticas, evaluaciones, demostraciones y exposiciones [2,3].

Plastinación con resinas epoxi: anatomía en cortes transparentes
La plastinación con resinas epoxi persigue un objetivo muy diferente. En lugar de conservar preparaciones tridimensionales completas, estas resinas se utilizan principalmente para obtener cortes anatómicos finos y transparentes. En la plastinación laminar con resinas epoxi, el material anatómico congelado se secciona en cortes finos, habitualmente de apenas unos milímetros de espesor. Tras la deshidratación y la impregnación forzada con resina epoxi, los cortes se incluyen en resina y se someten al correspondiente proceso de curado, obteniéndose preparaciones rígidas, transparentes y con un elevado grado de detalle anatómico [1,4].
La transparencia constituye una de sus características más relevantes. Las estructuras pueden examinarse en su contexto topográfico original sin alterar las relaciones existentes entre los diferentes tejidos. Dependiendo del espesor del corte y de la calidad de la preparación, pueden estudiarse desde estructuras anatómicas macroscópicas hasta detalles morfológicos considerablemente más finos [4].
Por ello, la plastinación con resinas epoxi resulta especialmente útil para el estudio de la anatomía seccional y topográfica, así como para correlacionar cortes anatómicos reales con técnicas de diagnóstico por imagen, como la tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética (RM). En consecuencia, esta técnica se ha convertido en una herramienta relevante no solo para la docencia, sino también para la investigación anatómica y morfológica [4,5].

Plastinación con poliéster: una herramienta de gran valor para la neuroanatomía
La plastinación con poliéster es también fundamentalmente una técnica de plastinación laminar, aunque tradicionalmente ha estado especialmente vinculada al estudio del sistema nervioso central. Los métodos basados en poliéster, como las técnicas P35 y P40, permiten obtener cortes anatómicos finos, rígidos y semitransparentes o transparentes, con una excelente conservación de las relaciones espaciales [1,3].
Una de las principales ventajas del poliéster en los cortes de encéfalo es su capacidad para proporcionar una clara diferenciación entre la sustancia gris y la sustancia blanca, facilitando así la identificación de las estructuras neuroanatómicas internas. Esta característica hace que los cortes plastinados con poliéster resulten especialmente valiosos para la enseñanza de la neuroanatomía y para la comparación de cortes anatómicos con imágenes de TC y RM.
Aunque las técnicas con poliéster también pueden aplicarse a otras regiones anatómicas, su capacidad para preservar y mostrar la organización interna del encéfalo las ha convertido en herramientas especialmente relevantes para la docencia y la investigación en los ámbitos de la anatomía y la neuroanatomía [3].

Elegir la técnica de plastinación adecuada
Por tanto, no existe una única técnica de plastinación que pueda considerarse «la mejor». La elección del método depende fundamentalmente del objetivo anatómico y del uso previsto para el espécimen.
La plastinación con silicona es, por lo general, la técnica de elección cuando se pretende conservar un espécimen disecado en tres dimensiones y permitir su manipulación repetida. La plastinación con resinas epoxi resulta especialmente adecuada para obtener cortes finos y transparentes cuando se requiere un estudio detallado de la anatomía topográfica o establecer correlaciones con técnicas de diagnóstico por imagen. La plastinación con poliéster, aunque también se aplica a preparaciones laminares, presenta especial interés para los cortes neuroanatómicos por su capacidad para diferenciar estructuras del sistema nervioso central. Por ello, estas técnicas deben considerarse complementarias y no excluyentes. En conjunto, permiten conservar la anatomía a escalas muy diferentes y en formatos diversos: desde un órgano completo o una región anatómica que el estudiante puede sostener entre sus manos, manipular y observar desde distintos ángulos, hasta un corte transparente de apenas unos milímetros de espesor que permite visualizar la organización interna de los tejidos.
La versatilidad de la plastinación reside precisamente en esta capacidad para adaptar el método de conservación al objetivo anatómico. Mediante la selección del polímero y del protocolo adecuados, el material anatómico puede transformarse en recursos docentes y de investigación duraderos, manteniendo las relaciones estructurales que hacen que los especímenes reales posean un valor excepcional para la comprensión de la anatomía.
Referencias
- Sora MC, Latorre R, Baptista CAC, López-Albors O. Plastination—A scientific method for teaching and research. Anatomia, Histologia, Embryologia. 2019;48(6):526–531. https://doi.org/10.1111/ahe.12493
- von Hagens G, Tiedemann K, Kriz W. The current potential of plastination. Anatomy and Embryology. 1987;175(4):411–421. https://doi.org/10.1007/BF00309677
- Riederer BM. Plastination and its importance in teaching anatomy: Critical points for long-term preservation of human tissue. Journal of Anatomy. 2014;224(3):309–315. https://doi.org/10.1111/joa.12056
- Latorre R, de Jong K, Sora MC, López-Albors O, Baptista C. E12 technique: Conventional epoxy resin sheet plastination. Anatomia, Histologia, Embryologia. 2019;48(6):557–563. https://doi.org/10.1111/ahe.12507
- Ottone NE, Baptista CAC, Latorre R, et al. E12 sheet plastination: Techniques and applications. Clinical Anatomy. 2018;31(5):742–756. https://doi.org/10.1002/ca.23008


