Durante siglos, el estudio de la anatomía se ha basado principalmente en la observación directa y la disección de especímenes biológicos reales. Incluso en la actualidad, y a pesar de su incuestionable valor educativo, los especímenes conservados mediante métodos tradicionales presentan importantes limitaciones: requieren instalaciones específicas para su almacenamiento y manipulación, su uso suele quedar restringido a sesiones programadas en el laboratorio, y los métodos de conservación habitualmente empleados pueden plantear riesgos para la salud y la seguridad, además de alterar el color, la textura y el aspecto general de los tejidos.
El desarrollo de la plastinación por Gunther von Hagens a finales de la década de 1970 supuso un importante punto de inflexión en el ámbito de la conservación de los materiales anatómicos. Su relevancia no radicó únicamente en prolongar la vida útil de los especímenes, sino también en facilitar la manipulación prolongada de un material biológico auténtico y permitir su utilización más allá de la sala de disección tradicional, trasladándolo a aulas, museos, centros de formación y universidades de todo el mundo [1,2].
La plastinación se basa en la sustitución del agua y de parte de los lípidos de los tejidos biológicos por un polímero curable. Como resultado se obtienen especímenes secos, inodoros, duraderos y aptos para un uso prolongado en una amplia variedad de contextos docentes y expositivos. Esta característica constituye uno de los aspectos fundamentales del valor educativo de la técnica. Mientras que los modelos artificiales, ya sean fabricados con resinas, materiales sintéticos o mediante impresión 3D, suelen ofrecer representaciones estandarizadas de la anatomía, los especímenes plastinados proceden de material biológico real y, por tanto, conservan gran parte de su detalle anatómico y de la variabilidad individual propia de cada espécimen.
La anatomía real más allá de la sala de disección
Las particulares propiedades de los especímenes plastinados ha tenido un impacto considerable en la enseñanza de la anatomía. Los especímenes ya no necesitan permanecer sumergidos en líquidos conservantes, ni quedar restringidos exclusivamente a las salas de disección. Por el contrario, pueden incorporarse a aulas convencionales, seminarios, estaciones de trabajo en las prácticas, evaluaciones y sesiones docentes en pequeños grupos. De este modo, un mismo espécimen puede ser estudiado por sucesivas promociones de estudiantes, fotografiado y comparado con un atlas anatómico o examinado comparativamente con imágenes de diagnóstico clínico. Esta flexibilidad resulta especialmente valiosa en programas docentes con un tiempo limitado para la disección o con un acceso restringido al material cadavérico. Además, aquellos especímenes cuya preparación requiere muchas horas de disección especializada pueden mantenerse disponibles como recursos docentes durante años, reduciendo la necesidad de reproducir preparaciones anatómicas complejas en cada nuevo curso académico [3].

Mejorar la comprensión de la anatomía en sus tres dimensiones
Una de las contribuciones más importantes de la plastinación a la enseñanza de la anatomía está relacionada con la comprensión de la anatomía topográfica. La comprensión real de una región anatómica requiere mucho más que la simple identificación de estructuras aisladas. Los estudiantes deben ser capaces de seguir trayectos anatómicos, valorar la profundidad de las estructuras, comprender las relaciones entre elementos adyacentes y reconstruir mentalmente disposiciones tridimensionales que pueden resultar difíciles de interpretar en las ilustraciones de los libros de texto.

Los especímenes plastinados con silicona pueden manipularse, rotarse y examinarse desde múltiples perspectivas, mientras que la plastinación de secciones corporales con resinas epoxi o poliéster permite una correlación directa de las estructuras con imágenes de tomografía computarizada (TC) y resonancia magnética (RM). En este contexto, el espécimen físico actúa como un puente entre la anatomía macroscópica y el diagnóstico por imagen, ayudando a los estudiantes a identificar las estructuras anatómicas presentes en las imágenes radiológicas y a comprender cómo varían sus relaciones a lo largo de cortes sucesivos [4].

Esta relación entre la anatomía y el diagnóstico por imagen ha demostrado ser especialmente valiosa en la enseñanza veterinaria. Por ejemplo, se han utilizado cortes plastinados para correlacionar la anatomía del tarso equino con imágenes de resonancia magnética y establecer datos de referencia sobre la posición y las dimensiones de sus estructuras constituyentes [5]. Otras aplicaciones han extendido el uso de la plastinación al ámbito de la endoscopia. Así, se han utilizado tractos gastrointestinales caninos plastinados y flexibles para facilitar la enseñanza de la esofagogastroduodenoscopia, ayudando a los estudiantes a comprender el trayecto y la orientación del endoscopio a lo largo del tracto gastrointestinal [6].
De las universidades a las escuelas
La expansión internacional de la plastinación ha superado ampliamente sus aplicaciones iniciales. Aunque en sus orígenes su utilización se concentró fundamentalmente en facultades de Medicina y Veterinaria, en la actualidad los especímenes plastinados se emplean en diversos programas de ciencias de la salud, formación de posgrado y profesional, exposiciones científicas y museos. Incluso, más recientemente, también se ha comenzado a explorar su potencial educativo en la enseñanza secundaria [7].
En este contexto, merece especial mención la participación de Discover-IN en el proyecto Erasmus+ KA220-SCH OrganKits (www.organkitsproject.eu), en el que se incorporaron órganos plastinados a actividades educativas diseñadas específicamente para estudiantes de Educación Secundaria dentro de un enfoque STEAM. Estos recursos permitieron al alumnado interactuar directamente con material anatómico real mientras participaba en actividades de aprendizaje interdisciplinar relacionadas con la salud y con otras áreas del currículo escolar. En lugar de utilizar los especímenes anatómicos únicamente para la identificación de estructuras en las prácticas de Biología, el planteamiento educativo promovió que los estudiantes formulasen e investigasen preguntas, analizasen evidencias, debatieran problemas relacionados con la salud y elaborasen conclusiones mediante actividades basadas en proyectos y en la indagación, materias tan diversas como Matemáticas, Ingeniería, Educación Artística o Educación Física. Desde nuestra perspectiva, este proyecto amplía considerablemente el potencial educativo de la plastinación: unos recursos tradicionalmente vinculados a los laboratorios universitarios de anatomía pueden convertirse también en herramientas educativas capaces de fomentar la formación científica y el aprendizaje interdisciplinar en etapas preuniversitarias.

¿Mejora la plastinación el aprendizaje?
Describir la plastinación como una revolución en la enseñanza de la anatomía no implica considerar que deba sustituir a la disección. De hecho, la evidencia científica disponible no respalda tal conclusión. Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2024 [8], mostró que los resultados de aprendizaje obtenidos mediante el uso de especímenes plastinados eran, en términos generales, comparables a los alcanzados mediante otros métodos de enseñanza de la anatomía, sin demostrar una superioridad global y consistente de la plastinación. No obstante, los estudiantes mostraron una percepción favorable de los especímenes plastinados, especialmente en relación con su facilidad de uso, su capacidad motivadora y su utilidad para comprender las estructuras anatómicas y sus relaciones espaciales. Los autores también señalaron el número relativamente limitado de estudios comparativos disponibles y su heterogeneidad metodológica.
Por tanto, el argumento educativo más sólido a favor de la plastinación no reside en considerarla un método de enseñanza universalmente superior, sino en que proporciona una forma extraordinariamente versátil de trabajar con material anatómico auténtico. Su mayor valor, probablemente, se alcanza cuando se integra en un entorno de aprendizaje multimodal, junto con la disección, el diagnóstico por imagen, los recursos digitales y tridimensionales, los casos clínicos y otras metodologías de aprendizaje activo.
Prolongar la vida y ampliar el alcance de la anatomía real
Quizá el logro más significativo de la plastinación haya sido hacer que la anatomía real sea más accesible, duradera y adaptable a diferentes entornos educativos. Un espécimen que anteriormente podía estar disponible durante un periodo limitado puede convertirse en un recurso educativo a largo plazo. Una disección compleja que requiere muchas horas de preparación puede ser estudiada por sucesivas generaciones de estudiantes. Un corte anatómico puede situarse directamente junto a una imagen de RM o TC, permitiendo al alumnado comprender con precisión qué estructuras anatómicas subyacen a la imagen clínica. Asimismo, un material anatómico que tradicionalmente quedaba confinado, en gran medida, a las salas de disección puede incorporarse ahora a entornos docentes muy alejados de ellas.
Por tanto, la plastinación no ha eliminado, ni cabe esperar que elimine, la necesidad de estudiar la anatomía mediante otros métodos. Lo que sí ha cambiado de manera fundamental es dónde, cuándo y cómo pueden estudiarse los especímenes anatómicos reales. En este sentido, la verdadera revolución de la plastinación no consiste únicamente en que los especímenes anatómicos puedan conservarse durante más tiempo. Consiste en que la anatomía real puede llegar más lejos, se estudiada con mayor facilidad y hacerse accesible a un número mucho mayor de estudiantes. Esta capacidad para llevar el espécimen anatómico más allá de los límites de las salas de disección constituye, probablemente, una de las contribuciones más perdurables de la plastinación a la enseñanza de la anatomía en todo el mundo.
Referencias
- von Hagens G, Tiedemann K, Kriz W. The current potential of plastination. Anatomy and Embryology. 1987;175(4):411–421. https://doi.org/10.1007/BF00309677
- Sora MC, Latorre R, Baptista CAC, López-Albors O. Plastination—A scientific method for teaching and research. Anatomia, Histologia, Embryologia. 2019;48(6):526–531. https://doi.org/10.1111/ahe.12493
- Riederer BM. Plastination and its importance in teaching anatomy: Critical points for long-term preservation of human tissue. Journal of Anatomy. 2014;224(3):309–315. https://doi.org/10.1111/joa.12056
- Ottone NE, Baptista CAC, Latorre R, et al. E12 sheet plastination: Techniques and applications. Clinical Anatomy. 2018;31(5):742–756. https://doi.org/10.1002/ca.23008
- Latorre R, Arencibia A, Gil F, et al. Correlation of magnetic resonance images with anatomic features of the equine tarsus. American Journal of Veterinary Research. 2006;67(5):756–761. https://doi.org/10.2460/ajvr.67.5.756
- Janick L, DeNovo RC, Henry RW. Plastinated canine gastrointestinal tracts used to facilitate teaching of endoscopic technique and anatomy. Acta Anatomica. 1997;158(1):48–53. https://doi.org/10.1159/000147910
- Delgado-Ruiz MC, Bernal-Sánchez R, López-Albors O, Latorre-Reviriego R. Órganos plastinados: recursos para una propuesta de innovación educativa STEM en Educación Secundaria. RiiTE. 2023;15:103–119. https://doi.org/10.6018/riite.575831
- Goh JSK, Chandrasekaran R, Sirasanagandla SR, Acharyya S, Mogali SR. Efficacy of plastinated specimens in anatomy education: A systematic review and meta-analysis. Anatomical Sciences Education. 2024;17(4):712–721. https://doi.org/10.1002/ase.2424

